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Pero…¿en qué estaría pensando Rafa?.

11 diciembre, 2010Música y educaciónRafa 0 Comentarios

 

( No te rindas fácil y nunca te des por vencida…)

 

Ese estudio es un rollo.

¿ Cuántas veces te has enfadado porque no te sale un pasaje?.

¿ Cuántas veces te has enfurruñado porque ese estudio es muuuuy difícil?. 

– ¡ En qué estaría pensando Rafa cuando me lo puso…!.

No es la primera vez que lo piensas…ummm…

Para que nos salga algo bien tenemos que repetir, pensar, pelear y sobre todo acordarnos de los truquis de clase;

truco copyright, nuestra” tele” favorita, la nota sucia, etc… 

Te dejo un cuento txikitín para que pienses.

Para que lo leas y pienses. Cuéntame en clase qué te ha parecido. 

Algunos de tus compañeros ya lo leyeron porque antes que tú, ellos se han sentido igual: “ese dichoso estudio es un rollo e imposible de aprender aaagggggg”.

A ti txikitina que todavía no te lo he dado porque hasta ahora has podido con toooodo, te lo dejo aquí.

Dice así:

 

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.

Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas.  

Al principio las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

Una de ellas dijo en voz alta:

“No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril (inútil)”.

Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. 

La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo:

“¡No hay manera!. Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”.

Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.

Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla.

Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

 

Yo te pregunto; ¿cuál de las dos ranitas quieres ser tú?.

No te rindas fácil y nunca te des por vencida.

 

 

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